Y el mundo entero conoció las vuvuzelas

Muchas sorpresas y novedades se hallan detrás del primer silbato que da inicio a la cita deportiva más importante del orbe: la Copa Mundial de Fútbol, todo un ambiente de entretenimiento, además del deportivo, rodea este certamen esperado ansiosamente cada cuatro años, por los fanáticos de este juego.

Sí, porque además de celebrar goles y reconocer al campeón, el Mundial de Fútbol siempre es recordado por “algo más”. Así fue como en 1986, los mexicanos regalaron a los espectadores del mundo entero: la Ola, este movimiento singular, que simula una ola humana, con su vaivén de alegría no ha parado de ondear desde que se popularizó en esta ocasión.

Ahora, en el turno de Sudáfrica, sin duda, la nota protagonista son sus vuvuzelas, instrumentos de plástico similares a una pequeña trompeta; y aunque en Argentina 78 hicieron su primera aparición, y en el país sede son muy populares, hasta el punto de no concebirse un partido de fútbol sin ellas, para una buena parte del mundo eran desconocidas.

Su nombre proviene del idioma zulu. La palabra vuvu significa hacer ruido o baño de sonido, y es efectivamente lo que saben hacer. Pareciera que los elefantes y las abejas, que seguramente habitan por millares en el continente africano, se reunieran en cada tribuna de los magníficos estadios sudafricanos para manifestarse a través de los soplidos de miles de espectadores, que con sus vuvuzelas han acompañado los partidos de Sudáfrica 2010. Sin duda, esto es África.

Las vuvuzelas se adquieren en los semáforos a un precio aproximado de 40 rands, unos 5 dólares, y de allí llegan al estadio para no descansar ni un solo segundo, lo que hace más insoportable el “baño de sonido”.

Por eso su popularidad no es de total agrado, para los jugadores, técnicos y periodistas se han convertido en una barrera para poder comunicarse debido al incesante sonido, que hasta han solicitado a la FIFA para que las suspenda. Pero lejos están de abandonar su reinado en las graderías, las vuvuzelas hacen parte de la cultura y la tradición popular de Sudáfrica y allí están para teñir con sus altos decíbeles la estampa de este Mundial.

Y seguramente, trascenderán las fronteras del continente negro para llevar a miles de estadios en el mundo, el sonido de África.

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